miércoles, diciembre 1, 2021
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Recetas contra la desigualdad

El próximo libro espero sea contra la idiotez

Yo confieso: Si, como carne y me pirro por un buen chuletón. Me encanta el queso en todas sus presentaciones y el jamón ibérico acompañado de un buen vino es un placer para los sentidos. El problema es que ya casi no me lo puedo permitir tantas veces como quisiera, en eso todavía soy un privilegiado.

Recientemente ha salido un libro con recetas para combatir el sobrepeso y la desigualdad, según parece está confeccionado por algún profesional de la nutrición. Es fantástico que un Ministerio se preocupe de decirnos cómo y qué debemos comer. Resulta impresionante ver como cada día los caducos comunistas quieren indicarnos hasta cuándo deben excretar las vacas, ya nos tocará a nosotros.

Es acojonante esa obsesión que les ha entrado a los pijos progres de izquierda de que hagamos uso del transporte público, la contaminación, el consumo, la vivienda. Me da la impresión que estos chancletas creen que somos imbéciles, a lo mejor lo somos y estuvimos tanto tiempo viviendo una dictadura que nos apetece que éstos nos mangoneen ahora.

No me voy a meter con las comidas espectaculares de sindicalistas con el mejor género porcino y vacuno en sus mesas. Tampoco con las bodas comunistas con patés, solomillos madurados –lo de maduro no está dicho con segundas–  y vino o cava.  Las izquierdas pasaron de los pisitos de cuarenta metros a chalets “megalodónicos”.

Está claro que el transporte público es para el populacho y que los vuelos de avión son menos contaminantes si se hacen en un “halcón”. Dicen que los españoles están comiendo menos carne roja, eso es cierto… no creo que queden demasiados proletarios que se puedan permitir el lujo de comprar un buen solomillo.

Lo peor de toda esta historia es que para distraernos utilizan todos los subterfugios habidos y por haber, los medios afines y todo su armamento mediático. Y yo, soy tan tonto que me creo todo lo que dicen; periódicamente hacen de oposición de la oposición, de republicanos que cobran de un reino o de agnósticos casados por la iglesia. ¡Y yo voy y me lo creo! –Confucio.

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