Suma y sigue

Suma y sigue. No hay manera de que el rey emérito abandone la irresistible obsesión que parece tener por los sobornos que recibe de los países árabes por su mediación  probada en la contrata de ferrocarriles capaces de atravesar los desiertos de Arabia Saudí mucho más lentos que lo que él emplea en cobrar sus enormes comisiones.

Si llevara a la práctica ese celo comisionista en Madrid, por poner sólo un ejemplo, le veríamos a menudo paseando por el rastro y poniendo en contacto a los chamarileros con todo tipo de clientes interesados en estampitas, escuditos para las solapas de americanas holgadas como las de antes, prismáticos de largo alcance, pitilleras de acero inoxidable, etc., además del resto de utensilios que no sirven para otra cosa como no sea la de poder presumir de haberse desplazado por lo más castizo de Madrid. De hecho, todos aquellos individuos ataviados con turbante, curioseando por el rastro, todos ellos sin excepción alguna,  acuden de parte del rey emérito.

Cuando siendo todavía Rey, el monarca tuvo que arrepentirse ante la plebe con un “no volverá a ocurrir” por haber dado muerte a un inocente elefante en Boswana, en realidad se le estaba exigiendo demasiado porque, casualmente ¿Si dejaba de matar elefantes como haría entonces para matar también el tiempo? Desgraciadamente, nadie supo resolver este grave problema a tiempo y ello condujo al monarca a caer en la desconsideración de verse obligado a tener que ganarse la vida recurriendo a la magna hospitalidad del pueblo árabe, amigos incondicionales de nosotros los españoles desde que fueran expulsados de nuestro país por culpa de la desidia de otros reyes: los Católicos.

Pues nada, de rey en rey y tiro porque me toca, a pesar de las restricciones que el gobierno pretenda llevar a cabo a fin de evitar Fake News como la que se supone estoy hoy divulgando a partir de la oportunidad que me ofrece este modesto diario con el que asumo toda la responsabilidad que pudiera corresponderme, independientemente  de que una investigación llevada a cabo por las autoridades competentes sobre todo lo que afirmo aquí, termine por darme la razón y decidamos presumir todos de eso otro que en una democracia se llama libertad de expresión y que tanto podríamos llegar a echar de menos si no se toman las suficientes medidas oportunas como para poder fantasear libremente con todo aquello que pueda rodear a la figura del rey emérito y sus displicentes tribulaciones.

Libertad de expresión y sentido del humor van de la misma mano y eso me satisface mucho.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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