Pederastia

Recuerdo de pequeño a los predicadores de negra sotana que, de improviso en el colegio civil donde mi hermano y yo estudiábamos, aparecían con la aparente y oscura intención de comprobar el estado de nuestra formación religiosa obligatoria. Además de que se encontraran lejos de La Cuesta, mis padres nunca quisieron, sin explicarnos el por qué y delo que hoy por hoy me alegro mucho, que estudiáramos en lo que entonces llamábamos “colegios de curas”: maristas, salesianos, escuelas pías (escolapios), etc., etc., donde, por otra parte, estudiaban los niños de las familias más pudientes.

Sin embargo, la única conciencia religiosa que entonces la mayoría de los niños teníamos a esa edad, era la del miedo al infierno con la que nos amenazaban los curas en sus predicaciones catequistas, forzándonos de palabra a que abrazáramos sin compromiso alguno la fe católica de Cristo. Pero, al decir “sin compromiso”, estaban en realidad ocultando la venta por anticipado de la salvación de tu alma y, en consecuencia, de la mentira en la que nos sentíamos obligados a creer si no queríamos padecer en el infierno el fuego eterno por una mala elección.

Dejad que nos niños se acerquen a mí”, clamaban al cielo poniendo en boca de Cristo una frase que ellos, como ahora viene sabiéndose gracias a la valentía de muchos, aprovechaban en beneficio propio, pero con otras distintas aviesas intenciones y que muchos jóvenes hoy han decidido denuncir públicamente en distintos medios de comunicación.

Podría pensarse que el seno de la iglesia, llamada en este caso católica, fuera un caldo de cultivo para este tipo de perversas intenciones. Quizás porque los hoy muchos denunciados por estas prácticas deleznables también hayan sido a su vez víctimas de sus mayores en los seminarios donde se formaron como sacerdotes.

Hoy, la práctica de la pederastia es castigada con duras penas de cárcel que la Iglesia Católica no puede ni debe ignorar. No se trata ya sólo de un grave delito contra el prójimo inocente, sino del descrédito que además conlleva este desprestigio en la fe católica entre sus millones de practicantes, entre los que no me incluyo, pero que afecta a mi moral no religiosa pero si ética.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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