Novela negra española

Si hemos de ceñirnos a la temible verdad, no cabe la menor duda de que lo mejor que le pudo haber ocurrido al Sr. Bárcenas es haber podido entrar, aunque sin consentimiento propio, en prisión en el momento justo en que lo hizo porque, en realidad, podría haber corrido el riesgo de que los fondos reservados del estado hubieran podido ser del todo empleados en hacerlo desaparecer para siempre, sepultado en un cofre de hormigón armado, formando parte de los cimientos de un profundo parking subterráneo sobre el que hubiera podido descansar un lujoso rascacielos propiedad de los inductores de su posible asesinato. No obstante, parte de aquellos fondos reservados sí que serían empleados por sus enemigos en asegurarse la destrucción definitiva de los entonces ocultos discos duros que Bárcenas se reservaba como prueba para inculpar a los muchos sospechosos de haber participado activamente  en la llamada trama Gürtel y que, posiblemente, también le afectaba a él mismo.

Así hubiera empezado uno de los pasajes más siniestros de la serie de novela negra española en cuyo capítulo inicial un conjunto de elegantes empresarios de la construcción pasean por los aledaños de un lujoso rascacielos durante su inauguración, mientras bajo sus pies descansa para siempre, sin amortajar siquiera, el cuerpo sin vida y nunca más localizable del que fuera durante tantos años tesorero del prestigioso Partido Popular hoy en la oposición.

Siempre se ha mantenido el dicho de que a rio revuelto, ganancia de pescadores, pero se nos ha olvidado por completo decir que la caña más grande y mejor preparada en aquel momento fuera la del propio Bárcenas, quién en medio de toda la morralla que normalmente acude presurosa al anzuelo, quizás él se llevaba la mayor y mejor pieza a Suiza,  para ponerla a buen recaudo en los herméticos frigoríficos de las cámaras de seguridad de un discreto banco cerca de los Alpes, donde le gustaba tanto esquiar.

No sabemos exactamente los argumentos que su nuevo abogado esgrimirá en su defensa una vez que se reabra la reciente causa del llamado caso Gürtel, pero, al parecer, la estrategia primordial a emplear ahora sería la de establecer si la Fiscalía sería capaz de precipitar la liberación de Rosalía Iglesias, mujer de Bárcenas, a cambio de las supuestas pruebas fehacientes que esta vez pudiera aportar el ex tesorero en su favor y que permitirían, de una vez por todas y como se merecen, incriminar en la trama de corrupción a tantos viejos miembros del Partido Popular como sea posible.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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