miércoles, enero 19, 2022
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Filibustero Villarejo

El filibustero inspector Villarejo, tuerto del ojo izquierdo por, según él, los malos tratos infringidos contra su persona a cargo de sus colegas de turno durante su cautiverio, ha salido de prisión con el único propósito de preparar su ardua defensa y con su único ojito derecho sano al descubierto. No así su pata de palo siniestra ni tampoco el garfio de su mano diestra, ocultos ambos bajo la larga pernera del pantalón una y la manga ancha de su camisa el otro. De esa misma guisa debió de navegar por las peligrosas cloacas del estado hasta que fuera finalmente capturado por algunos hombres-ranas de Esperanza Aguirre con la presunta intención de conseguir que el inspector se decidiera a trabajar en beneficio de los intereses del Partido Popular, después de haber obtenido previamente la patente de corso indispensable como para poder actuar por su propia cuenta y a su antojo en favor de cualquiera que solicitase sus servicios y estuviera también dispuesto a pagar sus excelentes resultados mediante suculentos emolumentos presuntamente provenientes de los fondos reservados del Estado.

Después de verle con su elegante parche negro sobre su ojo izquierdo ¿Cree alguien en semejante tortura a uno de sus miembros por parte de las fuerzas de seguridad del estado?

Lo que pretende el astuto Villarejo, -a falta de gafas oscuras tras las que poder ocultarse y que pudieran empañarse por el hálito que al respirar provoca el uso de la mascarilla,-  es poder pasar igualmente desapercibido, ocultando bajo un elegante parche negro su supuesto maltratado ojo izquierdo mientras que con su preciado y sano ojito derecho parece no escapársele absolutamente nada de lo que continúa ocurriendo en su entorno más cercano. De cualquier manera, todo varón que hoy día pueda permitirse lucir un parche negro de similares características en su ojo izquierdo será siempre susceptible de ser confundido inmediatamente con el filibustero Villarejo, con lo que si la intención del inspector es la de pasar totalmente desapercibido, en ningún caso lo habrá podido conseguir.

Supongo que se habrán tomado todas las medidas de seguridad pertinentes como para no lamentar, -antes de que se celebre su juicio-, una fuga capaz de ponerlo fuera del alcance de la justicia española. En cualquier caso, el supuesto filibustero Villarejo, parece estar dispuesto a declarar hasta que caiga quien caiga.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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