Elecciones catalanas

Parlamento de Cataluña./Wikipedia.

La noticia ha pillado a contrapié a la mayoría de partidos catalanes que se habían relajado al creer que tal y como anunciara el Govern en su día, las elecciones tendrían lugar el próximo 30 de mayo. Sin embargo, el Tribunal Supremo ha resuelto que tales comicios debían mantenerse para el 14 de febrero. Este súbito cambio de parecer ha sorprendido a la mayoría de formaciones políticas no sólo por su giro inesperado en el tiempo sino, además, por el impacto que, entre otras cosas, la pandemia podría provocar en la estrategia a seguir en los distintos colegios electorales de Cataluña.

Por tal motivo, el PSOE se ha apresurado a facilitarle al ministro de sanidad, Illa, el tiempo necesario que él considere oportuno para pasar a formar parte de la delegación catalana de los socialistas, aprovechando la renuncia de Iceta a presentarse como candidato y teniendo en cuenta la popularidad en alza que el propio Illa ha conseguido granjearse a pesar de su discutida gestión al frente de la pandemia.

Sea como fuere, subyace la remota idea de que si los socialistas, en tales comicios, consiguieran ser elegidos para afrontar el gobierno de la Generalitat de Cataluña, la situación en la que hoy se encuentran los políticos catalanes, encarcelados por los discutidos acontecimientos producidos aquel 1º de Octubre, podría cambiar drásticamente con la concesión de un posible indulto para todos ellos. El problema radica en que no se puede conceder un indulto por algo que los condenados por aquellos hechos no consideran a día de hoy delito alguno.

No cabe duda de que la sombra de la propia pandemia y el peso de su mortalidad que gravita sobre la situación sanitaria en Cataluña, puede que tenga inesperadas consecuencias en estas próximas elecciones. Consecuencias traducidas no sólo estratégicas políticas, sino, también, en términos de sentimientos como los temores, la inseguridad, el desconocimiento de un futuro próximo imposible de predecir entre la mayoría de votantes y que puede traducirse en un caldo de cultivo en el que puedan naufragar las frágiles naves del independentismo catalán del que son herederos un puñado de partidos nacionalistas.

zolilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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