miércoles, diciembre 1, 2021

El difunto

Hoy ha llovido durante todo el día aquí en Girona. La excusa perfecta como, para sin necesidad de ser necesariamente católico, poder refugiarte en cualquier iglesia si el aguacero arrecia durante un paseo un sábado cualquiera, pero en Granada,  la pasada noche del día 20 de Noviembre de 2001, no llovía. Imagino que esa noche era tan estrellada y clara que ni siquiera por error hubiera entrado en un recinto como aquel a no ser de que fuera un ferviente católico practicante. Y eso debió sucederle ese día al presidente del PP, Pablo Casado, quién reconoce que se le ocurrió entrar a oír misa a esa hora porque no hubiera podido hacerlo al día siguiente, domingo por la mañana, como aconseja su Santa Madre Iglesia.

Como llegara el último y de improviso, hubo de sentarse en la última bancada de la nave central, desde cuya penumbra, según él, apenas podía distinguir crespones, banderas, coronas, flores, velas, etc., al parecer en honor de un difunto del que si pudo oír que se llamaba Francisco y por el que rogaban por su alma, llegada al cielo justo ese día, hacía ya 26 años. Es por todo ello por lo que el presidente del PP afirma no llegó nunca a ser consciente de dónde se metía. Debieron de ser las consecuencias que traen los efluvios del incienso.

Qué casualidad, -se dijo entonces Pablo Casado aún bajo los efectos del sahumerio-.        -¿No se tratará, tal vez, de Francisco Franco Bahamonde, fallecido tal día como hoy de 1975? Pues va a ser verdad ¡Oh, Granada, tierra soñada por mí!

Efectivamente, aunque por error, la llamada del subconsciente le debió arrastrar hasta allí sin proponérselo. Un acto organizado por la derecha española a la que Pablo Casado le debe tanto, pero que le acerca mucho a los postulados de Vox, cuyos miembros estuvieron también presentes en el acto a la memoria del dictador, y cuyas consecuencias de esa aproximación entre ellos, justificarían las dudas que se establecen hoy entre sus respectivos futuros votantes que aún se encuentran colgados de la cornisa que separa a ambos partidos, a la  espera de unas próximas elecciones que les saque del error en el que se encuentran metidos.

Este encuentro coincidente entre PP y Vox no acarrea nada bueno para Pablo Casado, quién ya se encuentra bastante expuesto frente a los retos que le plantea públicamente su colega Ayuso y a la que el partido ha decidido llamar a capítulo si esto llega a más.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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