viernes, junio 25, 2021

Año 2525

Año 2525. De acuerdo a las crónicas que se publicaron en el pasado siglo XXI de nuestra era, el rey emérito español de entonces, don Juan Carlos, habría salido una mañana cualquiera, bien temprano, del palacio de la Zarzuela, portando una bolsa de plástico negra en cuyo interior, al parecer, se acumulaban algunos kilos de basura doméstica destinada a ser entregada a su querida amiga Corinna para que ésta, aprovechando un inmediato viaje a Suiza, le hiciera el favor de depositarla en la planta que aquel país dispone para reciclar convenientemente toda la porquería palaciega que por lo general suelen acumular en sus distintos domicilios toda la realeza europea.

Una vez llegada a Suiza, la curiosidad de la princesa le llevaría a descubrir algo tan insólito como que el contenido de la misteriosa bolsa de plástico negra no consistía, como ella creyó en un principio, en porquería palaciega ordinaria como le habría asegurado don Juan Carlos, sino en bastantes kilos de basura financiera en billetes de curso legal de quinientos euros y cuyo monto real ascendía a unos cien millones de euros. No cabía duda de que se trataba de un grave error, por lo que decidió dirigirse al banco más próximo en lugar de hacerlo hasta la planta de reciclaje de basura doméstica convenida.

Por lo que relatan los espacios informativos de entonces, una vez allí, Corinna ingresaría a nombre de su gran amigo Juan Carlos sólo la cuarta parte del contenido de la bolsa, mientras que destinaria para sí misma las tres cuartas partes restantes en una cuenta distinta abierta a su nombre.

El rey emérito se apercibiría demasiado tarde del grave error cometido y tratando de ponerse en contacto con Corinna dedujo que aquella se complacería en reintegrarle todo el contenido de la misteriosa bolsa negra, pero la princesa ya se había adelantado a esa estrategia de bulto, haciendo acopio inmediatamente de lo que ella consideraba su comisión y negándose en redondo a satisfacer las constantes súplicas de su gran amigo don Juan Carlos.

Recordemos que por aquel entonces España atravesaba una de las peores crisis sanitarias y económicas que se recuerdan y, pese a todo ello, además de la enorme depresión que sumiría al ex monarca en una profunda tristeza, éste tomaría la azarosa decisión de abandonar España para refugiarse en casa de unos amigos en Abu Dabi.

Mientras tanto, al carecer don Juan Carlos de inmunidad diplomática por su condición de rey emérito, la fiscalía del Tribunal Supremo español tomaba cartas en el asunto por si su error cometido fuera constitutivo de delito financiero.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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