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Al baño maría

A éstas alturas del verano y debido, – según parece-, a las altas temperaturas que alcanzan los debates en el seno del Congreso, uno no sabe ya sí el horno que encierra los encuentros verbales entre los señores diputados se programa a tan altas temperaturas para que entre una cosa y otra todo pueda saltar por los aires sin remisión alguna y así justificar lo inflamable que a la derecha le parecen las propuestas del Gobierno, especialmente aquellas que precisamente se corresponden con el cambio climático que muchas de sus señorías se niegan a admitir.

Mientras, los bosques desaparecen entre las llamas, los bomberos forestales se juegan la vida intentando en vano sofocar el fuego por falta de personal y medios profesionales suficientes a su alcance, pero de pronto el eco de un epíteto insultante choca contra la cornisa de la Sede Socialista en Ferraz: mamarracho. Alguien se siente directamente aludido y comienza a subir la temperatura mientras los bosques continúan ardiendo y la Presidenta de Madrid se presenta de improviso en el puesto de mando único para interesarse vivamente por el devenir de los acontecimientos. Luce un short que deja al descubierto el muslo bello que escribiera Espronceda y sobre sus hombros un chalequito sobre el que podía leerse la palabra Presidenta, como si nadie lo hubiera sabido.

Llegados a éste punto concreto quiero llamar la atención de los más jóvenes sobre la necesidad de no usar siempre el horno para echar las peras porque como en el Parlamento ocurre, olvidar casi siempre controlar la temperatura como en los últimos días no trae nada bueno, pero sin embargo sí que existe una fórmula magistral de calentar un producto y no es otro que aquel al que damos el nombre de “al baño maría”. Una fórmula empleada desde tiempo inmemorial y que consiste en introducir el producto en una cacerola y ésta, a su vez, en otra con agua que se va calentando y confiere el calor paulatinamente al recipiente que contiene el condumio. Sólo habrá que tener en cuenta que el nivel del agua que se calienta no exceda el borde de la cacerola sumergida del contenido.

Y esto es todo, amigos. ¡Feliz verano!

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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