martes, febrero 3, 2026
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La historia de “La Pasto verde”, en una zamba

Hace unos días escuchaba unas declaraciones de la cantora folklórica Yamila Cafrune, hija del gran cantor argentino Jorge Cafrune, en las que   nombraba al poeta y músico neuquino don Marcelo Berbel y a su famosa zamba, “La Pasto Verde”. Inmediatamente me transporté de manera nostálgica, a mis tiempos de niñez en los que cantaba esa preciosa zamba junto a mi hermano y a sus amigos de pandilla. La habíamos aprendido de las versiones de Jorge Cafrune y de José Larralde, que eran las que se escuchaban en la época.

Pues bien, tuve el impulso de coger mi guitarra e improvisar una sencilla versión instrumental, para grabarla y compartirla en mis redes.  Además, como es mi costumbre, empecé a documentarme sobre el personaje que da título a la pieza, para escribir un pequeño texto y aunque ya sabía que “La Pasto Verde” fue una valerosa mujer cuya vida transcurrió en la argentina patagónica de finales del S. XIX y principios del S. XX., según iba leyendo descubrí con enorme sorpresa una fascinante historia de vida, que les cuento a continuación de manera muy resumida.

Carmen Funes (Mendoza 1862- Aguada de Plaza Huincul 1916) perteneció al colectivo de las llamadas “fortineras”, numerosas mujeres que acompañaban a los soldados en las campañas y que vivían con las tropas en los fortines, unas como esposas y otras en labores de ayuda y asistencia.

Hay muchas y variadas teorías que quieren explicar el porqué del sobrenombre que le pusieron a Carmen Funes como, “La Pasto Verde”. De todas las que he leído, me quedo con la romántica explicación que contaba el autor de esta zamba, don Marcelo Berbel.

Contaba don Marcelo que   los soldados en esa época o eran analfabetos, o en el mejor de los casos tenían muy baja formación y para enseñarles a distinguir la pierna derecha de la izquierda, le ponían encima de las botas pasto seco en la derecha y pasto verde en la izquierda. Por eso, siempre según don Marcelo, cuando los soldados vieron tocar la guitarra a Carmen Funes con “la zurda”, la apodaron “La Pasto Verde”, cosa que al parecer a ella no le gustó nunca.

Al término de la llamada “campaña del desierto”, en 1895, las fortineras se quedaron sin ocupación y Carmen Funes, después de probar suerte en varios lugares, acabó estableciéndose, como primera pobladora, en Huincul (provincia de Neuquen), ocupando una aguada que la hizo muy conocida y respetada en la zona.

Al tiempo, el agua que manaba de su posta, empezó a oler mal y al buscar el motivo descubrieron que se debía a que estaban junto a un pozo de petróleo. Así que, “La Pasto Verde”, no solo fue una mujer valerosa, curtida en mil batallas, sino que fue la pionera de Plaza Huincul, provincia de Neuquén y de alguna manera fue también descubridora, a su pesar, de la que sería posteriormente la industria del petróleo en argentina, pues vivió en primera persona acontecimientos que alteraron la vida en la aguada y preveía las pretensiones de los codiciosos del “oro” negro. Ella decía: “Lo veo fiero lo del pitróleo; no me parece bien que la gente curiosee lo que guarda Dios dentro de la tierra” (cita Mirtha Nora Solari en su investigación “Murmullos de Pasión – Carmen Funes la Pasto Verde”) .

Sobre este personaje, con una vida de leyenda, se han escrito varios libros y esta maravillosa zamba, en la que el autor se inspiró tanto, que resume su vida en unos pocos versos.

La versión de “La Pasto Verde”, que humildemente toco, trata de poner en valor tanto al personaje como al autor y está alojada en mi canal de YouTube, a disposición del que guste escucharla.

¡Espero que les guste!

 

Haga clic en la imagen para ver el vídeo.

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