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Papá Noel en Canarias

Cuando Papá Noel visitó Canarias por primera vez, no podía creer lo que estaba presenciando. El Teide nevado y, sin embargo, las playas soleadas donde, sobre la tibia arena, tomaban el sol la mayoría de sus paisanos del Norte.

Es comprensible que se sintiera traicionado por todos aquellos que, momentáneamente, habían abandonado el Norte para instalarse al sol en Canarias y cuyas viviendas habían dejado bien cerradas por temor a las ventiscas y las nevadas tan frecuentes en sus países de origen, pero sin posibilidad alguna de que él, fiel a la tradición, acudiera, como cada año, a la cita comprometida con los suyos y poder acceder con los numerosos regalos reservados para ellos al interior de sus viviendas ahora abandonadas, frías y sin fuego en el hogar.

Cada vez más a menudo, muchas chimeneas dejaban de exhalar humo en estas fechas por lo que sus renos tenían enorme dificultad en poder orientarse durante la noche. Por esa razón los regalos sin destinatario se fueron acumulando por miles y al no saber qué destino otorgarles, decidió almacenarlos durante un tiempo y viajar a otras latitudes a investigar.

Desde hace ya muchos años, los países del Sur decidieron acogerle con los brazos abiertos, entre ellos Canarias pero, aunque Santa Klaus no era nada suspicaz, si que sospechaba, sin embargo, que tal acogida se debía solo al supuesto acentuado interés de los mayores en recibir algo a cambio de un clima benigno, tibio y acogedor.

Por tal motivo, todos los regalos recibidos cada 25 de diciembre en el Sur, proceden del enorme excedente que aún almacena Santa Klaus como consecuencia de la corriente migratoria de sus propios paisanos hacia otras latitudes más soportables durante tantos años.

Cuando los nórdicos, como resultado probable no sólo de la crisis económica que venimos padeciendo hoy sino además por culpa de la Covid 19 dejen de hacer turismo en invierno, Santa Klaus volverá a abandonarnos, dirección Norte, y sus renos podrán de nuevo guiarse en la noche por el humo exhalado de las miles de chimeneas activas de las tantas viviendas ocupadas que ya nunca abandonaran sus paisanos para alejarse a disfrutar de un mejor clima en Canarias con lo que nosotros, los sureños, volveremos a esperar, como antaño, al seis de Enero para que nuestros Reyes Magos regresen a obsequiarnos nuevamente; aunque sólo sea a cambio de nuestra tan conocida interesada hospitalidad.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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