jueves, enero 8, 2026
InicioOPINIÓNPor si acaso yo no vuelvo

Por si acaso yo no vuelvo

De la noche a la mañana y nunca mejor dicho, Venezuela se quedó sin presidente. Nadie en su entorno de seguridad parecía advertido de lo que podría suceder en cualquier momento habida cuenta de las muchas intervenciones militares USA que durante los últimos meses se habían sucedido contra los supuestos narcotraficantes venezolanos en el mar Caribe. Se trataba, sin duda, de una maniobra de distracción solapada con la única intención de secuestrar a Maduro en el momento preciso como así ha sido.

¿Qué se puede esperar de un presidente como Trump? Sus numerosas cortinas de humo para tratar de disimular su violento asalto al Capitolio o su estrecha amistad y escarceos con el pederasta ya fallecido Jeffrey Epstein, amén de otras distintas conductas ilícitas y conocidas por todos, le ha llevado ahora a tratar de ocultar su verdadero y ansiado propósito en relación a Venezuela: petróleo.

No quiero pensar en las dificultades a las que se enfrenta Cuba con ésta nueva ocupación estadounidense en el estado de Venezuela y que le deja en un grave desamparo energético al prescindir de golpe de un elemento tan indispensable como es el petróleo venezolano para su industria en general.

De momento podríamos afirmar que Trump, desgraciadamente, ha matado en su propio y único beneficio dos pájaros de un tiro, amén de todo aquello que tendrá previsto en detrimento de un nuevo enemigo como parecer ser China. Y es que el Orden Mundial al que estábamos sujetos hasta ahora lo está manejando Trump a su antojo, sobre todo desde que la Unión Soviética ha pasado a denominarse simplemente Rusia.

La Unión Europea se ha mostrado muy tímida a la hora de intervenir firme y diplomáticamente contra la ocupación por la fuerza de un territorio que como muchos otros de América Latina son considerados por EE.UU. como su patio trasero y en el que parece ser que la ropa sucia está siempre colgada en alambre de espinos que, a criterio suyo, hay que cortar cada cierto tiempo para llevar los trapos a la lavandería.

A nadie se le escapa la osadía con la que Trump sueña o, mejor dicho, la que le quita el sueño, como es la de tener bajo su control a todo el continente americano, desde Alaska hasta Tierra del Fuego

Esta mañana me he despertado sin creer todavía que sucesos como éste puedan darse con tanta facilidad en el siglo XXI.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

RELATED ARTICLES
- Advertisment -spot_img

ÚLTIMAS PUBLICACIONES