viernes, noviembre 28, 2025

Caos

Resulta tan difícil substraerse a los graves acontecimientos a los que nos enfrentamos, tanto a nivel nacional como internacional, que no sabemos por dónde empezar a buscar culpables que se responsabilicen de los crímenes de lesa humanidad llevados a cabo tanto en Gaza como en Ucrania y los incendios sufridos este caluroso verano en nuestro país sin que tampoco ningún presidente autonómico sea capaz de asumir su  ineptitud personal a la hora de abordar los procedimientos establecidos para sofocar el fuego tal y como corresponde al rango que ocupan y del que disfrutan sin ningún cargo de conciencia  del que avergonzarse.

No consigo llegar a la mesa sin desterrar la mala conciencia que me producen tantas muertes inocentes por inanición en la franja de Gaza. Tampoco puedo medir el grado tan alto de criminalidad manifiesta concentrado en una única persona como Netanyahu para decidir sobre el destino de un pueblo ya de por sí masacrado por los numerosos bombardeos, además de sufrir una exacerbada crueldad sobre su indefensa población infantil que raya los límites de maldad manifiesta.

A veces pienso que clase de muerte merecería un genocida de la categoría del sionista de Netanjahu y no se me ocurre nada que pueda socorrerme del ansia de justicia que me embarga y que espero para él.  Un viejo amigo me confiesa que ha descartado la guillotina porque en ocasiones su mecanismo falla. Así que ambos esperamos que un tribunal internacional cargue con tamaña responsabilidad que nos permita gozar de ese despreciable sentido de la venganza y ver cumplidos nuestros más recónditos deseos.

Putín, a instancias de los intereses confesados por Trump, continúa bombardeando ciudades ucranianas; en una guerra de desgaste que avergüenza a la Comunidad Europea, pero que no hace nada al respecto para finalizar con el perpetuo asedio y sentar las bases de un alto el fuego en favor de una mesa de negociación que no incluya a los americanos, que ya deben tener bastante con el asedio naval con el que amenazan a Maduro en Venezuela con la frágil excusa de acabar de una vez por todas con el narcotráfico.

De manera que somos víctimas de unos procedimientos engendrados en el seno de una economía mundial de la que no nos sentimos responsables, pero de la que sufrimos sus perversos intereses, camuflados de errores internacionales que provocan enfrentamientos entre los responsables del bien y del mal personificados en figuras de tanta relevancia como Trump, Putin, Netanyahu, Zelensky y otros muchos de menor intensidad como, por ejemplo, Feijóo y Aznar con su “el que pueda hacer que haga”.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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