Mientras su país afronta una invasión que lo lleva al límite, el buzo se marcha de vacaciones a un palacio regalado por un rey allende los mares. Allí, entre baños y jornadas de buceo, disfruta del descanso rodeado de una amplia escolta y de toda la parentela. Todo ello, presuntamente, a costa de unos Presupuestos del Estado que no ha sido capaz de aprobar desde que ostenta tan honorable posición.
La escena contrasta con la realidad de un país sometido a una fuerte presión migratoria. De familias que no llegan a fin de mes, de jóvenes que no tienen futuro en el horizonte más próximo.
Mientras muchos ciudadanos reclaman respuestas y soluciones, el protagonista, cual Chico Martini, se permite unas vacaciones de lujo propias de otra época y de otros regímenes para olvidar. Recomendar lecturas mientras la lectura de la ciudadanía es el tique del supermercado o recomendar determinadas canciones… que rima con lo que ponen las gallinas, tiene narices
Y lo más grave es que no viaja solo. El buzo convierte sus escapadas en auténticos acontecimientos familiares y sociales, invitando a sus amistades a disfrutar de un trato a cuerpo de rey –aunque “este tipo” se considera muy republicano– está con todos los privilegios y comodidades a su alcance. Una vida pantagruélica más propia de la antigua Roma que de una democracia del siglo veintiuno.
Esta historia es más digna de los cuentos del famoso Saturnino Calleja que de una historia inclusiva del siglo XXI y de todos aquellos adoradores del nuevo rey sol que van a rendir pleitesía al señorito.
Palacio, escoltas, familiares, amistades, el famoso halcón, coche oficial y vacaciones de lujo. Todo ello a costa del erario mientras el país afronta una situación crítica, tanto en lo económico como por la invasión que se está produciendo mientras ministros, ministras y ministres van de turismo a la ciudad autónoma.
Repito lo que les jode: Estamos sufriendo una INVASIÓN del territorio nacional. A los que me lean recordarles que nosotros también estamos en el punto de mira del rey moro.
Por cierto, no podemos olvidarnos de que, mientras tanto, su país se quema, hay terremotos y se produce un aumento brutal de la inflación.
Eso no es un líder… Es una vergüenza. –Contrapunto.
