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Valle de lágrimas

Una espesa niebla no permite distinguir los perfiles ni las aristas de la complejidad política en nuestro empañado país mientras tras ella continúan amparándose estamentos tan significativos como el poder judicial o la oposición al Gobierno que nos representa y salido de las urnas en aquellos diáfanos días iluminados por las renovadas esperanzas de una mayoría de españoles a quienes hoy, tanto el señor Garamendi como el mismísimo Feijóo, les niega el derecho a curarse en salud, tal y como ellos hacen cuando incluso no les conviene.

Es fácil deducir también que el tiempo de muchas bajas laborales tan criticadas por la patronal se producen como consecuencia de la nefasta organización de una sanidad pública que ha ido siendo desmantelada por la privada en beneficio propio y por cuya razón las citas médicas en la primera, es decir en la pública, tardan mucho más de lo necesario en perjuicio no sólo ya de la salud del empleado sino, además, en detrimento de la productividad de la que tanto se queja el señor Garamendi sin razón alguna.

También resulta muy preocupante la delgadez reinante en el seno de la judicatura del estado, además de su profunda dejadez. No parece saludable la injerencia de los magistrados en ciertos asuntos de naturaleza privada que no han sido suficientemente probados como delitos, mientras que otros muchos casos, como por ejemplo los del señor Aldama, han sido abordados con una magnanimidad sin límites, además de las ventajas ofrecidas a Alberto González Amador, quién hasta la fecha ha continuado disfrutando de su libertad condicionada a pesar de los varios pleitos que pesan sobre su persona.

De manera que si a todo ello le sumamos las críticas vertidas por el señor Trump sobre la manera de conducirse nuestro Gobierno en contra de las guerras que él mismo provoca en su beneficio particular y en el de “Hacer Grande América Otra Vez”, amen de los nuevos aranceles que nos quiere imponer por la fuerza, España se encuentra inmersa en una encrucijada de la que será muy difícil salir mientras no se despeje esa niebla de la que hacía alusión al principio y comencemos a apreciar de nuevo los nítidos perfiles de este gran valle de lágrimas del que por ahora no hay manera de poder salir.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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