viernes, enero 30, 2026

Hipocresía

  • En plena campaña amenazante sobre la obligatoriedad de las V16, cabe recordar cuando el coche oficial del Pere se saltó las normas… y la hipocresía

Cuando los políticos despilfarran el dinero público como si fuera calderilla ajena, se entregan a conductas licenciosas y desfilan por titulares vergonzosos vinculados a casos de acoso, el guion nunca cambia. A la falta de vergüenza se suma una justicia convenientemente elástica; condenas que llegan tarde, diluidas o simbólicas, e indultos estratégicos que convierten el delito en un simple contratiempo de carrera. La responsabilidad política se evapora entre comunicados vacíos, mientras el poder se absuelve a sí mismo con una naturalidad insultante.

Y, como siempre, la penitencia recae sobre los de abajo recibiendo amenazas de subidas de precios “necesarias”, recortes disfrazados de realismo económico y un aumento obsesivo de los controles de la agencia tributaria. El ciudadano cumplidor es tratado como culpable preventivo, fiscalizado hasta el último céntimo, mientras los verdaderos culpables negocian su condena en despachos alfombrados o la borran con un indulto oportuno. Así, el sistema castiga la honradez y premia la impunidad, vendiendo sacrificio y control como justicia, cuando no son más que el peaje para sostener los abusos del poder.

En un episodio que muchos conductores recordarán como ejemplo de doble vara de medir, el vehículo oficial en el que viajaba el director general de la Dirección General de Tráfico (DGT), fue captado cometiendo múltiples infracciones de tráfico, entre ellas exceso de velocidad flagrante.

El 10 de agosto de 2025, un equipo de periodistas de Antena 3 documentó cómo el coche oficial —un Audi A6 asignado a la DGT— superó los límites de velocidad en varios tramos de carretera. En concreto, el vehículo circuló a unos 130 km/h en una zona limitada a 100 km/h y a 80 km/h en una zona limitada a 50 km/h, además de incurrir en otras faltas como cambios de carril sin señalizar y adelantamientos por la derecha.

Aunque gerifalte y pontífice de la DGT no guiaba —era su chófer quien estaba al volante en ese momento—, el incidente trascendió como un claro símbolo de contradicción por parte de la institución encargada de velar por el cumplimiento de las normas de tráfico que, a diario, sanciona a miles de conductores por infracciones similares.

Según las estimaciones recogidas por la propia investigación periodística, las infracciones acumuladas hubieran supuesto más de 1000 € en multas y la retirada de hasta 6 puntos del carnet de conducir si se hubieran tramitado todas como sanciones administrativas.

Este episodio se produjo en pleno ejercicio de las funciones del predicador de la seguridad vial como máximo responsable de la DGT, organismo que aplica y gestiona las sanciones de tráfico en España, especialmente en materia de velocidad y seguridad. El contraste entre las acciones del coche oficial y las duras políticas sancionadoras promovidas por la DGT —incluidas recientes medidas como el control de velocidad, la implantación de dispositivos V16 y la intensificación de radares— no pasó desapercibido para los conductores ni para los medios de comunicación. Para muchos ciudadanos, este caso no se reduce a una anécdota aislada, sino que pone en evidencia una percepción de hipocresía institucional, muy típica en los gobiernos encabezados por el partido socialista; mientras la DGT insiste en campañas de concienciación y sanciones estrictas contra el exceso de velocidad, un vehículo ligado a su propio director general fue sorprendido infringiendo las normas más básicas de circulación.

Cabe recordar el accidente del piloto del helicóptero Pegasus de la DGT que se accidentó en Robledo de Chavela (Madrid) en marzo de 2023 y dio positivo en drogas tras las pruebas realizadas tras el siniestro. Concretamente, la Guardia Civil confirmó que el test de drogas resultó positivo en cocaína y metanfetaminas, por lo que fue detenido como presunto autor de un delito contra la seguridad aérea.

En un país donde las sanciones de tráfico son un tema recurrente en la agenda pública y una fuente constante de debate social, que las reglas no parezcan iguales para todos alimenta el desgaste de la confianza en las instituciones que, precisamente, deberían dar ejemplo.—Confucio.

Los datos que se citan proceden de las siguientes fuentes de información: El Debate y Antena 3 Tv.

 

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