En 1918 la prensa internacional se haría eco de una grave pandemia que se conocería entonces en todo el mundo como la “Gripe española” y que posteriormente los científicos descartarían como nacida en España y atribuida finalmente al influjo de la primera guerra mundial y a la sospecha de haber nacido entre la población china radicada en Estados Unidos.
Esta desinformación de la prensa inglesa pondría en entredicho la solidez de la sanidad española de entonces, cuyas consecuencias, desgraciadamente, hemos venido padeciendo hasta el siglo XXI.
Sin embargo y desde mi punto de vista, la llamada “Arrogancia española” si que resulta autóctona de la idiosincrasia de nuestro país y reconocida en el mundo entero no sólo a partir del Descubrimiento de América en 1492 sino también al saqueo de Roma en 1527, a la intervención de D. Juan de Austria en los Países Bajos en1555, etc., etc. Y ya en nuestros días, desde hace años, en las distintas celebraciones deportivas bajo el lema de “Yo soy español, español, español”, como si por el hecho de serlo la Corona les hubiese proporcionado patente de corso (léase “carta blanca”) como defensa frente a otras muy distintas nacionalidades preferentemente europeas y de carácter estrictamente democrático.
Los petimetres de la política española en general, ya no visten de negro. La caspa sobre los hombros les podría delatar. Por el contrario, sólo los alopécicos, sí que alcanzarían a disfrutar de ese color sin poner en riesgo su falta de audacia frente a las adversidades. Sólo a ellos les correspondería desestabilizar los gobiernos elegidos en las urnas mientras los otros, los de los trajes claros, se afanarían para sentar las bases de las estrategias destinadas a llevar a cabo el asalto al poder por la fuerza.
De manera que, desde mi punto de vista, la llamada arrogancia española continúa siendo fruto de nuestra idiosincrasia y un serio peligro para la sociedad. Sobre todo cuando alguno de sus supuestos integrantes esgrime esa desafiante frase hecha de: “Usted no sabe con quién está hablando”.
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Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes
