Mientras me sumergía en un plácido duerme-vela sobre el sofá como consecuencia de una soleada primavera peninsular y cómo colofón a una agradable sobremesa, recordé de pronto y sin venir a cuento la presencia en mi subconsciente de un extraño medicamento que durante mi más tierna infancia mi madre solía mencionar a menudo y por cuya pronunciación sonaba algo así como “bitacaroteni” y que por aquel entonces, al parecer, se consumía habitualmente.
En mi ensoñación tan poco profunda, aprecio que cuando alguno de nosotros (mi hermano y yo) parecíamos no distinguir con precisión cualquier detalle en la lejanía o en la semioscuridad del atardecer, mi madre, a modo de burla, utilizaba una coletilla habitual en ella: “Ustedes lo que necesitan es bitacaroteni”. No recuerdo haberlo tomado nunca pero hoy me he enterado, y no de casualidad, después de haber consultado Internet, que su nombre real en castellano era, y sigue siendo todavía, Beta-Caroteno.
Beta-Caroteno no es otra cosa que un complejo vitamínico a base de vitamina A y que se toma cómo remedio para tratar de combatir lo que se conocía entonces como ceguera nocturna.
De manera y de forma general, si carecías de vista entonces, lo correcto y más barato, antes de acudir al oftalmólogo era fortalecerla a base del medicamento ya mencionado. Entiendo que frente a una nueva desgracia aparecida como la ocurrida hace unos días, es de suponer que sin luz eléctrica anochece más temprano si cabe y la tan temida ceguera nocturna habrá hecho acto de presencia sin condiciones y sin que el medicamento en cuestión haya sido recomendado a tiempo por el Gobierno para formar parte de los tan discutidos kits de emergencias que un sector de la población habría improvisado.
Pese a todo, a los americanos hay que anticiparles su buena vista para los negocios; sobre todo la de su Presidente Trump, quién a esta hora ya estaría invirtiendo en Beta-Caroteno para vendernos a precio de saldo el remedio perfecto para poder ver en la obscuridad que él mismo provocaría merced a un premeditado ataque cibernético que dejaría sin iluminación a toda Europa.
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Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes
