Marcas Blancas, el hábito no hace al monje

SUPERMERCADO

Con la llegada de las grandes superficies se puso de moda en Canarias el consumo de las marcas blancas, un producto que en ocasiones está fabricado por empresas líderes en el mercado y que de esta manera consiguen ocupar un nicho de mercado que, de no ser así, lo harían fabricantes de otros países.

En la década de los setenta, sobre todo en la península, surgieron los productos denominados marca de distribuidor, con un embalaje blanco y austero donde sólo se incluía el nombre del producto –de ahí su denominación–  y cuya función era competir con las principales marcas, aunque en esa época ya, el 9% del mercado estaba fabricado por empresas de reconocido prestigio.

Con los años, la situación ha cambiado, el embalaje ha mejorado y se ha vuelto más atractivo al consumidor, mejorando considerablemente su calidad, con la consiguiente competencia con las marcas líderes del mercado. Todos los sectores se han visto afectados por la invasión de las marcas blancas, alimentario, textil e incluso el automovilístico tienen sus replicas de bajo coste.

Después de todo lo que se ha hablado sobre las marcas blancas, el consumidor ha llegado a la conclusión que  éstas tienen la misma calidad, pero son más baratas. Sin embargo, existen estudios que han analizado unos 6.000 productos en ocho cadenas de distribución y los resultados no dejan de ser sorprendentes.

La cadena de establecimientos que ofrecen productos de marca blanca fabricados por marcas de prestigio son El Corte Inglés e Hipercor, con casi el 15%. Por el contrario, Alcampo y Lidl son los que menos fabricantes punteros usan en sus productos blancos, 3.6% y 5,4% respectivamente.

El establecimiento con mayor número de marcas blancas es Carrefour, seguramente debido a su estrategia comercial. Mercadona habla de marcas propias, no blancas, porque según su presidente ellos muestran el nombre del fabricante.

Después de lo dicho es conveniente que el consumidor se detenga a leer las etiquetas de los productos que consume. Sin dudar de la calidad de las marcas blancas, está claro que nadie va a dar duros a dos pesetas.