Exhumación

Mediante la previa y próxima aprobación de un decreto ley presentado por el Gobierno de Pedro Sánchez va a ser, por fin, posible la tan discutida exhumación del cadáver de Francisco Franco de su tumba en el Valle de los Caídos.

El sr. Casado, presidente del Partido Popular ha aconsejado a los responsables de tal decisión no malgastar dinero público en llevar a cabo la exhumación del dictador además de no perder el tiempo en abrir viejas heridas ya cerradas después de tanto tiempo.

Lo que posiblemente ignora el sr. Casado es que muchas de las heridas que el supone ya cerradas continúan todavía abiertas entre aquellas familias cuyos parientes no sólo fueron abandonados tras las tapias de los muchos cementerios de este país o muy mal enterrados a lo largo de tantas cunetas de la geografía española sino que para mayor escarnio de otras muchas, sus familiares más cercanos, después de interminables años de trabajos forzados durante la construcción de su propia tumba, fueron, para colmo, enterrados junto a quien fue el principal responsable de tanto sufrimiento padecido.

Con la llegada de la democracia en el año 1977 la otrora popular Plaza del Charco del Puerto de la Cruz en Tenerife continuaba aún rebautizada con el nombre del general pero en aquellos primeros años del gobierno de Adolfo Suarez, aquella placa azul galvanizada continuaba custodiada por los pasquines propagandísticos de Fuerza Nueva en contra de la Constitución recién creada para beneficio de todos aquellos que apostaron por las libertades tanto tiempo esperadas.

Con el tiempo, la bella plaza recuperaría su primitivo y popular nombre por el que fuera siempre conocida: Plaza del Charco.

zoilolobo@gmail.com

5 Comments

  • Buenos días.
    ¿Se imagina por un momento que llegado el día de la exhumación de Franco la tumba solamente contuviese el ataúd?
    Con las paranoias que tenía este hombre no sería de extrañar. La cara de bobos que se nos quedaría a todos después de 43 años con el que te quito que te pongo.

    • Amigo Roberto:
      Si así fuera , no cabría la menor duda de que demostraría haber sido un tipo muy poco de fiar y, mucho menos, en quién confiar

      Un afectuoso saludo. Zoilo

  • ¡Hola, Roberto!
    Ese hecho de no encontrar su cadáver donde quiso ser enterrado probaría póstumamente que en realidad se trataba de una alguien muy poco de fiar y en quién confiar.
    Saludos cordiales.
    Zoilo

  • Creo que me expliqué mal.
    Creo que ningún dictador es de fiar y mucho menos de confiar, por esos mundos de dios hay muchos ejemplos, algunos muy actuales.
    Yo únicamente decía que se nos quedaría cara de tontos. Después de más de cuatro décadas decidiendo que hacer con él, resulta que nos gasta la última puñeta. Bueno, sería la penúltima porque luego vendrían las disquisiciones de dónde está. Para una película de Berlanga.
    Ojo, esto se me ocurrió anoche viendo las noticias y escuchando a todos los “próceres” del Estado hablar del tema. Pense y le dije a mi señora: ¡Coño!, ¿ Te imaginas que quiten esa pesada loza y luego no esté ahí? ¡La que se podría armar!
    Mi deseo es que de una vez por todas se zanje en este país todo lo que la República, el 36 y la dictadura quedase definitivamente sellado.
    Gracias por su amable respuesta.
    Roberto

  • Apreciado Roberto:
    Ya le había entendido perfectamente. Yo también he creído lo que Vd. sospecha pero más vale comprobarlo, ¡por si acaso las moscas!

    Un abrazo. Zoilo López

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