El Fado no es alegre ni triste, el fado es la fatiga del alma fuerte.

  • En el año 2011 fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco
  • La existencia está documentada a partir del año 1.838

Hablar de fado es relacionarlo directamente con Portugal, es su música más representativa y sentida por el portugués. Generalmente se canta por una sola persona, con acompañamiento de guitarra española –conocida en ese mundillo como viola–  y guitarra portuguesa.

La temática recurrente para estas composiciones son la melancolía, la nostalgia o las historias cotidianas, con sus amores y desamores, pero con el denominador común de trasmitir al oyente fatalismo y frustración o lo que llaman saudade. En palabras del escritor portugués Manuel de Meloben que se padece y mal de que se gosta” –bien que se padece y mal que se disfruta–.

Los defensores a ultranza del fado argumentan que estas canciones nacieron hace siete siglos, en tiempo de los árabes, por su parecido con la música popular norteafricana en sus prolongados quejidos y temática. Los más poéticos creen que es bastante más cercano en el tiempo y que nació en alguna antigua taberna del barrio de Alfama una noche triste.

Verdaderamente sólo hay constancia de la existencia del fado a partir del año 1.838 identificándolo con los cantos de los marineros, inspirados en la soledad y la nostalgia del balanceo que produce el mar.

La gran Señora del fado, Amalia Rodrigues, lo define como: “el fado es una cosa muy misteriosa, hay que sentirlo y hay que nacer con el lado angustioso de las gentes, sentirse como alguien que no tiene ni ambiciones, ni deseos, una persona…, como si no existiera. Esa persona soy yo y por eso he nacido para cantar el fado”. Amalia Rodrigues estuvo considerada como Embajadora Artística de Portugal y puso su voz a los grandes poetas portugués

Como comentamos, los cantantes se acompañan por guitarra española, conocida por todos y la guitarra portuguesa , siempre omnipresente, compuesta por doce cuerdas y con origen en la Edad Media, procedente de un instrumento llamado citula, e intruducido en la península en la segunda mitad del s-XVIII por la colonia inglesa de Oporto.

Su sonido es inconfundible y se vincula especialmente al fado lisboeta desde el año 1870. Existe una ligera diferencia en cuanto a tamaño, afinación y construcción entre las guitarras de Lisboa y las de Coimbra.

El lugar idóneo para escuchar fados, con su estructura dividida en secuencias en las que unas veces la guitarra suena sola y otras en compañía de la voz, son las Casas de fado, restaurantes de los barrios antiguos de Lisboa que suelen abrir por las noches y a los postres, se baja la intensidad de la luz y en el silencio absoluto disfrutar de una experiencia única, declarada por la UNESCO en noviembre de 2011 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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