Vuelve la comodidad contra la masificación

Se acabaron los billetes muy baratos y las botellas de agua a tres euros

Quien no tenga posibilidades de viajar pagando lo que realmente cuesta el vuelo es mejor que se quede en casa. Quiero decir que se acabaron, posiblemente, los billetes muy baratos y las botellas de agua a tres euros a bordo y los bocadillos a diez y que se abre una nueva era en la aviación.

Se regresa al pasado. Se abre la era de la comodidad contra la masificación. Esta es la herencia que dejará el coronavirus.

Porque en el futuro no será normal que se someta al viajero a la tortura de estar ocho o nueve horas sentado en un avión, como sardinas en lata, sin margen para moverse y para no sufrir, a la mínima, el llamado síndrome de la clase turista. Esto, que pudo llegar a ser hasta una moda –el volar apretados–, no tiene sentido de aquí en adelante.

La Compagnie, aerolínea/boutique francesa, va a tener ventaja sobre sus rivales, a medida que se reanuden los vuelos tras la pandemia. Todo su avión en la ruta a los Estados Unidos será convertido en clase bussiness. Subirán los precios de los billetes, pero los pasajeros no sufrirán torturas. Y va a aprovechar el hecho de que los viajes de negocios se van a adelantar a los vuelos de ocio.

La aerolínea opera a diario entre París-Orly y el aeropuerto neoyorquino de Newark y también realiza otros vuelos entre Newark y Niza, en temporada. Su avión, el A-321 neo, ofrece 76 asientos de clase ejecutiva, totalmente planos y propios de una ruta confortable. Los pasajeros tienen igualmente acceso a las salas VIP de los aeropuertos para evitar la masificación de un embarque tumultuario.

Los vuelos de estas características serán vendidos como clase Premium, lo mismo que los de la compañía Air Canada, que presentará tres A-319 de clase ejecutiva en algunas de sus rutas nacionales.

Son 54 asientos los que se venderán de estos aviones, tal y como se han conformado para el transporte de algunos equipos de hockey que viajan a los partidos de la Liga canadiense. Es decir, sus pasajeros viajan cómodos y no se les entumecen las piernas, ni les crean una posición incómoda problemas de circulación.

Air Canada tiene la suerte de tener preparados algunos de estos aviones. Otras compañías los tendrán que adaptar y esto les llevará tiempo. Pero me da que la masificación en las rutas económicas se acabó y que ahora el turismo va a ser más de élite que de personas con pocas posibilidades económicas. Y no digo que se mantengan algunos aviones con más asientos, pero también se ofrecerán las otras alternativas, que lamentablemente hoy no existen.

Y los aviones de doble clase podrían encontrarse con una gran demanda en la clase ejecutiva y mucha menos en la clase turista, que ya no hay quien la aguante. Muchos pasajeros serán reacios a viajar en clase económica, por mucho que la industria de la aviación garantice su seguridad. Después de meses de encierro y la necesidad de distanciamiento social, la idea de estar encerrado en una cabina con cientos de personas pegadas a ti es difícil de vender.

Los tiempos cambian. Y ya era hora de que cambiaran en la aviación. Lástima que haya tenido que ocurrir a causa de una pandemia mortal. Y no vale dejar el asiento de en medio vacío. No es suficiente. Hay garantizar al pasajero salud, limpieza y comodidad.

Volvemos a los viejos tiempos, en los que la aviación ofertaba, sobre todo, comodidad. Porque algunas rutas largas, casi todas, se habían convertido en auténticos tormentos chinos.

2 Comments

  • La herencia que deja el virus no es precisamente la de pequeños burgueses volando a todo tren volviendo a lo que creen no deberían haber perdido. Dígale usted a la cara a los empresarios turísticos de todo el mundo “quien no tenga posibilidades de viajar pagando lo que realmente cuesta el vuelo es mejor que se quede en casa”.
    Tengo la impresión de que ignora la cantidad de personas y territorios que viven del turismo y resulta un insulto a la dignidad de una persona normal sus afirmaciones. Lamentable artículo.

  • Buceando por la Red me he encontrado con algo sobre el autor de este artículo. Supongo que cuando habla de calidad estará pensando en implementarla en la compañía Air Panamá. Me remito a los datos que sobre esta están a disposición de todos en el portal TrypAdvisor.
    De las 205 opiniones de usuarios Excelente 34; Muy bueno 60; Normal 37; Malo 31; Pésimo 43.
    Supongo que es su compañía implementará las medidas necesarias para no convertirla en una del montón.
    Ninguna de las consideraciones de los viajeros destaca por esa presunta excelencia que usted promulga en su artículo.
    Leo en una revista especializada:
    “La competencia para volar desde Panamá al resto de la región ha variado y aumentado este año.
    Air Panama y VivaColombia decidieron en julio y agosto, respectivamente, regionalizar sus operaciones y entrar a la liga dominada por Copa Airlines.
    Se calcula que más de 300 mil turistas colombianos viajan anualmente a Panamá, cifra que podría aumentar a 500 mil el próximo año.
    Una vez Air Panama empezó con los viajes a Colombia, los clientes que viajaban en sus aviones rápidamente sobrepasaron los cálculos de la compañía, por lo que desde el primero de diciembre aumentó de cuatro a siete la cantidad de vuelos semanales que ofrece desde el aeropuerto Marcos A. Gelabert de Albrook, hacia la ciudad de Medellín”
    ¿Qué pasa, sólo usted volará como un jeque?

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