Tiempos contradictorios

La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza. ¡Qué actual!

Nos estamos acostumbrando demasiado a los discursos absurdos.

Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta y le pregunté al sirviente qué significaba. Él no sabía nada ni escuchó nada. En el portal me detuvo y preguntó:

-¿Adónde va el patrón? -No lo sé -le dije- simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta.

-¿Así que usted conoce su meta? -preguntó.

-Sí -repliqué- te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta.

En la obra del Franz Kafka se refleja la desesperación y el absurdo. Algunos autores también han reflejado la mirada romántica del mal, la satirización de la burocracia e incluso interpretaciones místicas de ciertas religiones.

El momento histórico surrealista que vivimos en España bien podría ser calificado como kafkiano. Las situaciones absurdas en las que estamos sumidos, donde hasta es preciso asesorarnos si una pasarela a una playa es machista, resulta ciertamente absurda.

Podríamos decir que nuestros gobernantes son como el relato del dios griego Poseidon, incapaz de visitar sus dominios por la enorme burocracia y papeleo que tenía que tramitar. El dios no quería delegar, era víctima de su propio ego.

Cualquier relato que hagamos de nuestro país podría ser catalogado como kafkiano, es tal el nivel de situaciones absurdas que sufrimos que nos quedamos boquiabiertos y sin capacidad de reacción.

En el relato Un artista del hambre, el protagonista admite antes de morir de hambre que su arte es un fraude porque no ayunó como resultado de una gran fuerza de voluntad sino porque simplemente no encontró comida que le gustara.

Nuestro sistema es cada vez más kafkiano, estamos gobernados por administraciones cada día más complejas pero que asumimos como, lo menos malo para poder seguir adelante sin asumir que algo podríamos hacer para cambiarlo.

Vivimos una situación absurdamente complicada, extraña y difícil de entender. Sólo tenemos que asomarnos a la ventana y mirar cómo estábamos hace un año y todos comprenderemos el universo angustioso y opresivo que nos está tocando vivir.- Confucio.

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