El peor virus

Sólo se me ocurre preguntar: ¿En serio?

¿Cuál es el peor virus?

Llevo varios días intentando analizar la situación desde un punto de vista neutral. Mi capacidad de asombro se ve desbordada ante las sandeces que tenemos que soportar desde los medios de comunicación, en boca de políticos o comunicadores de periodistas o ciudadanos de a pie.

Considero que no soy un tipo extremista ni sectario, tengo mis ideas e intento defenderlas desde el respeto a las de los demás. Reconozco mi acidez y mi sarcasmo que, intento verter en forma proporcional a izquierda y derecha.

Entiendo que, si dejo de acudir a mi trabajo o realizarlo telemáticamente, seré recompensado con un despido o con una rebaja sustancial de mi peculio y el escarnio de las personas que dependen de mi trabajo.

No entiendo que pueda haber una sola persona condenada –convicta y confesa– haciendo campaña electoral. Tampoco que unos prófugos de la justicia sean jaleados como héroes de una presunta república inexistente. Que haya tipos que no han condenado la violencia y se paseen como adalides de la libertad.

Resulta muy complicado entender que toleren comportamientos violentos en contra de rivales políticos, me da igual el color que tengan. Los extremos se tocan y lo único que se consigue con esas actitudes es darles argumentos a los reaccionarios.

Tras la transición española, hubo un partido político de yugo y flechas que se presentó a las elecciones. Los que sepan algo de historia sabrán que no sacaron “ni pa’chochos”; tenían su discurso maniqueo que vocearon por múltiples escenarios, pero ahí quedó todo. El pueblo supo ponerlos en su sitio sin palos ni piedras.

Es acojonante que todo el mundo cargue y dispare contra la “gaviota” y “el gallego”, que presten atención a un tipo que tiene un pastizal en Suiza y está encabronado porque metieron a su mujer en el talego. Ojo: Que cada palo aguante su vela, si se demuestra todo lo que se dice…pues al trullo.

Lo que es sorprendente es que muchos comentaristas políticos parecen llevar anteojeras sólo en el lado izquierdo. Aquí nos olvidamos de las grabaciones de una señora sobre la tendencia sexual de un ministro, de las financiaciones de diarios y partidos, de fraudes a la seguridad social, viajes al extranjero y tantas cosas que son un estercolero.

El accidente de los Yumbos en Los Rodeos supuso un total de 583 muertos. Llevamos meses en España en el que el número de fallecidos supera el del choque de dos yumbos…y los comentaristas pensando en la calle Génova o Ferraz mientras el que está en el chalé se chupa los dedos y hace causa común con los rusos.

Empezaba esta diatriba con aquello de: “Mirando desde lo alto”. Sinceramente, si miro desde lo alto lo único que se provoca en mi interior es una fuerte revoltura y ganas de vomitar por toda la inmundicia entre la que nos encontramos. El peor virus no lleva corona.- Confucio.

leave a reply

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.