Dominic Cummings saca su cara más dura

El factótum de Johnson se saltó la cuarentena y da explicaciones pueriles sobre su infracción

Dominic Cummings no convence a casi nadie. Sólo a Johnson./Wikipedia.

Londres.- Dominic Cummings manda todavía más en Downing Street que Iván Redondo en Moncloa. Es el factótum de un alocado Boris Johnson, que no da un paso sin consultarle. Pero Cummings traspasó la línea roja del confinamiento e hizo un trayecto de más de 400 kilómetros con su esposa y su hijo en un coche (el matrimonio infectado de coronavirus), para que los abuelos del pequeño cuidaran de él. Primero, lo expusieron al virus. Segundo, violaron el confinamiento. Tercero, pudieron contagiar a otras personas ya que estuvieron al menos 15 minutos fuera del coche durante otro trayecto a Barnard Castle “para comprobar si mi vista estaba bien tras superar la enfermedad”. Ahora, la oposición en peso pide la dimisión del hombre fuerte de Johnson y también la han pedido 22 diputados de su propio partido conservador, obispos de la Iglesia Anglicana, miembros de la sociedad civil y miles de personas, que le han hecho escraches. La pandemia se ha llevado en el Reino Unido, hasta el momento en que escribo, 36.914 muertos. Y esa excursión a Durham y a Barnard Castle de Cummings no va a quedar ahí. Posiblemente haya denuncias judiciales y un coste político para él y para su mentor enorme. Cummings utilizó el jardín de rosas del número 10 de Downing St. para dar explicaciones a la prensa sobre su excursión y dijo que lo había hecho precisamente por su hijo. Pero lo cierto es que el chico estuvo expuesto a la enfermedad, con sus padres infectados y dentro de un coche que recorría 400 kilómetros para lo que se necesitan varias horas, sobre todo teniendo en cuenta el tráfico en Londres y en sus salidas a las autopistas radiales. Las respuestas de Cummings han sido rechazadas por la mayoría de los medios de comunicación británicos, que le reprochan su actitud y le exigen que dimita. Pero parece que en el Reino Unido la palabra dimisión ya no existe, sobre todo en el Ejecutivo de Johnson, que también contrajo el coronavirus precisamente por ignorar la enfermedad y tomar muy tarde las medidas. Igualito que en España. Cummings es furibundo partidario del Brexit, asesor áulico de Boris Johnson en la pandemia –con escaso éxito– y hombre principal entre los que más influyen en el primer ministro. El Reino Unido en peso se rebela contra este hombre y contra el premier, que ya no sabe dónde meterse, aunque apoya incondicionalmente a su teórico subordinado en este y en todos los asuntos en los que se ve involucrado. En la rueda de prensa para dar explicaciones al país, Cummings ha sacado su cara más dura. Está visto que España y el Reino Unido cada vez se parecen más en este aspecto. Es el populismo lo que los une. Porque el Brexit no es otra cosa que populismo puro.

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