martes, septiembre 21, 2021
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Tres especies guitarreriles

Guitarrómano, Guitarrólogo y guitarrista. Tres términos acuñados entre chuflas

De lo que en principio fue una intrascendente, simpática y por momentos muy divertida conversación que mantuve hace unos meses con un amigo muy apreciado, han surgido     reflexiones más serias, que creo que merecen que me atreva a plasmarlas en este texto.

El asunto no está exento de poder provocar algunas irritaciones, ampollas y/o polémica, en quienes se puedan sentir aludidos, pero no es mi intención que esto ocurra, pues con mis pensamientos no pretendo herir a nadie, solo deseo exponer una realidad que se da, afortunadamente en pocas ocasiones, en el mundillo de la enseñanza «guitarreril».

En la conversación de marras, que como siempre ocurre con este amigo, estuvo llena de confidencias y complicidades, hablábamos de cierta persona, de su «particular» método guitarrero y de sus aires de grandeza, que tienen como consecuencia un «anormal» comportamiento (por ponerle un calificativo) y en ocasiones fatales consecuencias para su entorno.  Pues bien, hablando, hablando y hablando de sus «correrías», me dice mi amigo en un momento dado: «…es que para colmo esta persona no es guitarrista ¡esta persona es guitarróloga!»

Al principio, puse la lógica expresión «emoticoneril» de «mi no entender nada«, pero según me iba explicando el significado del término, con su especial y agudo sentido del humor y se iba extendiendo en otras consideraciones, entre muchas y sonoras carcajadas, comprendí que estaba poniendo rigor científico, a lo que muchos pensamos y sentimos de manera abstracta y desordenada.

Me decía, que en el mundo de las seis cuerdas conviven tres especies bien diferentes: El guitarrómano, el guitarrólogo y el guitarrista, aunque tras mis reflexiones, yo me he permitido añadir dos subespecies a esta última, el guitarrista-profesor y el guitarrista-concertista.

Me comentaba también mi amigo, que estos términos habían sido acuñados entre chuflas, en un encuentro que había tenido con otro querido amigo común, gran figura de la guitarra. Ese día, curiosamente habían puesto sobre la mesa las andanzas de esa misma persona y me contó que habían vacilado de lo lindo con las definiciones de cada uno de esos términos y las compatibilidades, o no, entre los mismos.

Bien, pues vamos allá con las definiciones de marras. El término guitarrómano, se refiere al individuo que es experto en escuchar música de guitarra clásica y por lo tanto, está a la última de todo lo que concierne a intérpretes, grabaciones discográficas, conciertos, festivales, etc. y esa actividad de escucha hasta cierto punto compulsiva (no suele interesarse por otros instrumentos y/o tipos de música), le confiere cierta autoridad en ese terreno concreto, al que se dedica en exclusividad.

Por otro lado está el guitarrólogo (especie que motiva este escrito), que es un ser que estudia la historia, el repertorio, incluyendo las diferentes versiones de una misma obra, se vuelca en el estudio analítico-formal de la literatura guitarrística, de las diferentes escuelas técnicas, de la vida y obra de los compositores y de los intérpretes, etc.

Al guitarrólogo «puro», además se le atribuye cierta formación como guitarrómano, pero lo que le diferencia sustancial y definitivamente del guitarrista, es que siempre está mirando el «juego» desde la grada (lo digo de esta manera, como un guiño a los anti taurinos, en evitación del dicho tradicional) y no baja  a la cancha  (ni nadie lo ha visto nunca hacerlo, aunque suele presumir con mil y una «batallitas conciertantes» de un glorioso pasado de imposible  verificación), en la que los jugadores evolucionan pulsando las cuerdas y por lo tanto, suele sembrar  a su alrededor la duda más que razonable, de si en algún momento conoció, supo y/o practicó este «juego».

Por último, nos queda hablar del guitarrista, que es evidentemente el músico que toca la guitarra pasionalmente y casi en exclusividad, poniendo todo su empeño, su ilusión, su corazón e incluso toda su alma y que, en consecuencia, se siente realizado y feliz durante ese acto de tocar. Cada guitarrista posee un determinado nivel técnico y musical, que le proporciona llaves que van abriendo puertas que dan acceso a un determinado repertorio, acorde con ese nivel que posee, pero por encima de niveles y capacidades, podemos decir que es guitarrista, aquel que toca, toca y vuelve a tocar, lo mejor que sabe y puede con toda la ilusión y honestidad del mundo.

Se debe tener en cuenta, que todos los conocimientos en guitarromanía y guitarrología que pueda ir acumulando el guitarrista durante toda su carrera, constituirán un tesoro de gran valía, que le ayudará decisivamente a desarrollar integralmente su carrera.

Entre los guitarristas, encontramos dos subespecies. Por un ado tenemos al guitarrista profesor, que es aquel que como su nombre indica, centra su actividad en la docencia y toca habitualmente con el alumno, pues está en posesión del suficiente nivel técnico, que le permite hacerlo. Conoce perfectamente y se prepara concienzudamente el repertorio de todos y cada uno de ellos, ofreciendo soluciones y alternativas a cualquier escollo técnico y/o interpretativo que se presente, pudiendo demostrar al alumno en la práctica, esas propuestas.

Por otro lado tenemos al guitarrista concertista, que es aquel que hace del escenario y del concierto su profesión, pues a sus cualidades guitarrísticas naturales, se le unen otras relacionadas con el equilibrio emocional, autoestima, aplomo, etc., que le permiten trasladar la felicidad que le produce tocar, al escenario y a su vez transmitirla al público. Se puede afirmar que estamos ante el «tope de gama» de las especies, aunque se debe tener en cuenta que el guitarrista concertista que se centra en el desarrollo de su especialidad, no siempre puede atender adecuadamente la parcela docente.

Y hasta aquí mis reflexiones guitarreriles, no sin antes exponer unas breves notas finales con algunas definiciones y dos preguntas que me surgen tras este batiburrillo, aunque no voy a ser yo quién las responda públicamente:

Guitarrómano: No ejecutante, que ostenta la condición de Melómano de la guitarra clásica. El terreno del guitarrómano empieza y termina en la escucha del repertorio. El terreno del guitarrólogo, es más amplio y puede incluir la condición de guitarrómano.

Guitarrólogo: No ejecutante, que ostenta la condición de estudioso científico o académico de los fenómenos relacionados con la guitarra clásica (su historia, el repertorio, el análisis de la forma, de las diferentes escuelas técnicas, de la vida y obra de los compositores y de los intérpretes, etc.).

Guitarrista: Ejecutante de la guitarra clásica. El guitarrista encuentra en el estudio de la técnica instrumental, en la guitarromanía y en la guitarrología , los más grandes y mejores pilares  para desarrollarse plenamente. Esta categoría se subdivide en:

  • Guitarrista Profesor: Se dedica a la docencia y ejecuta de manera habitual en las clases el repertorio con los alumnos para cumplir adecuada y completamente con la acción de enseñar.
  • Guitarrista Concertista: Focaliza su actividad en el concertismo.
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