domingo, enero 29, 2023
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Historia Fantástica de Canarias (IV)

Si bien Lady Ginebra se habría desplazado exprofeso hasta Plymouth para tratar de ultimar los detalles precisos del próximo secreto desplazamiento de Stanley y Livingstone hasta la costa norte del archipiélago de Canary Islands, lo cierto es que tan distinguida y enigmática colaboradora continuaba residiendo, aunque bajo distinta identidad, en la capital de la Isla de Tenerife, Santa Cruz, donde desde hacía ya algunos años había tejido, -y de hecho, comandaba,- una reducida pero eficaz y discretísima red de espionaje local en favor de la corona británica.

Bajo el falso nombre de Pandora, ésta más que ferviente informadora continuaba su quehacer cotidiano en Santa Cruz como comandante en jefe de su propia y extraña nave sin conseguir despertar, hasta el momento, ningún otro recelo que no fuera el de atribuirle a su moderna y sofisticada embarcación una tecnología tan avanzada que muchos empezaban ya a sospechar de una secreta vinculación entre ella y una supuesta civilización galáctica y superior a la nuestra lo que, por otra parte, permitía tanto a Stanley como a Livingstone moverse sin demasiada dificultad y totalmente desapercibidos a espaldas del riguroso contraespionaje montado por los castellanos en aquellas latitudes. Y, precisamente, de eso se trataba. La Endevur, entre otras consideraciones, no era otra cosa sino un atractivo señuelo sobre el que los castellanos mantendrían puestas todas sus expectativas de espionaje industrial mientras Stanley y Livingstone movíanse sin ninguna dificultad a lo largo y ancho de la geografía insular tras los misteriosos pasos del esquivo prusiano Humboldt y su colonia de adeptos.

La Endevur, que como así ya sabemos se llamaba la extraña nave ideada y comandada por la célebre y bella Pandora le había valido a esta el ser galardonada entre la élite científica mundial con el mayor calificativo que a hasta aquel momento estaba reservado a premiar sólo al sexo masculino y que gracias a su decidida irrupción en una disciplina tan complicada y profunda como es la de la Aeronáutica espacial le fuera concedido también a ella como Extravagante Mujer de Ciencia.

Así pues, Lady Ginebra habría de partir hacia Canarias unas semanas antes de que lo hicieran sus más eficaces colaboradores, Stanley y Livingston. Lo haría a bordo de un buque de nombre desconocido que zarparía del mismo puerto de Plymouth una medianoche del siglo XIX que no se ha podido nunca precisar y con rumbo a Santa Cruz de Tenerife donde, una vez allí, asumiría de nuevo la personalidad que siempre le correspondió y por la que en la isla era sobradamente conocida y que se reducía al falso nombre que la hiciera tan famosa en el seno, sobre todo, de la colonia científica internacional: Pandora

Durante muchísimo tiempo y aún hoy se vendría especulando con la posibilidad de que Lady Ginebra y Pandora no fueran la misma persona, llegando incluso a temerse que esta última pudiera ser una supuesta hermana gemela mantenida siempre en secreto con el fin de no levantar sospechas sobre las discretas actividades llevadas a cabo en el campo del espionaje diplomático por su otra probable hermana Lady Ginebra.

Los abuelos del barón Humboldt, según consta en documentos de la época, confirman haber conocido a la que fuera virreina de las Islas Canarias en época inmediatamente posterior a la conquista.

Es probable que se tratara de esta linda jovencita cuyo retrato figura todavía en la magnífica biblioteca de Lady Ginebra en su hermosa casa de la campiña inglesa, en las afueras de Straford.

zoilolobo@gmail.com

Licenciado en Historia del Arte y Bellas Artes

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