Empel. Historia de un milagro

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  • Empel y su batalla podrían recordar el “Milagro” del Cristo lagunero

El Milagro ocurrido en el pequeño monte de Empel, en los Países Bajos, forma parte de la tradición española.

El 7 de diciembre de 1585, un Tercio del ejército español se vio rodeado de soldados ingleses y holandeses.

La rendición parecía inminente, tanto que el almirante Holak, propuso a los españoles deponer las armas con honores.

Conservarías sus armas y su estandarte. El maestre de campo Fracisco Arias de Bobadilla no estaba dispuesto a ello.

Cuenta la historia que dijo: “los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra, ya hablaremos de capitulación después de Muertos“.

El almirante holandés, ante la respuesta, mandó a abrir los diques y los españoles se refugiaron en el monte Empel.

Cavando una trinchera, un soldado español encontró una tabla flamenca con la imagen de la Concepción.

Se consideró una señal divina y el Tercio se encomendó a la Virgen.

Esa noche, un viento helado –nada habitual en la zona– congeló las aguas que les rodeaban.

Gracias a ello pudieron marchar sobre las aguas del río Mossa,el día 8 de diciembre, logrando la victoria.

Desde entonces la Inmaculada Concepción fue patrona de los tercios españoles y más tarde de la Infantería española.

  • Recordando esta historia nos viene a la mente la de la protección del Stmo. Cristo de La Laguna a los artilleros.
  • Hay múltiples referencias en Internet sobre este asunto que báicamente nos cuenta lo siguiente:

La Batería de Armas del Grupo de Montaña, reforzada por personal del de Costa, participó en 17 combates de la campaña de Marruecos entre 1921-1922, en la Zona de Larache.

La Batería, que antes de su partida se encomendó a la advocación del Cristo de La Laguna, regresó sin haber sufrido ninguna baja.

Una vez finalizada la contienda en Marruecos, en 1922, los 160 hombres de la Batería regresaron sanos, después de haber participado en 17 combates, lo que fue tomado por muchos como un auténtico milagro del Cristo.

En acción de gracias, los artilleros hicieron la solemne promesa de acompañar al Cristo en todas sus procesiones, con una escuadra de 7 gastadores, expresión de su inmensa fe y amor al Cristo de La Laguna.

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